
La final del Apertura 2008 entre Toluca y Cruz Azul no solo marcó a jugadores y aficionados, también al silbante Roberto García Orozco, quien reconoció en entrevista con W Radio que tras no marcar penal por la falta de José Manuel Cruzalta sobre César Villaluz estuvo cerca de abandonar el arbitraje.
El exárbitro relató que la presión mediática y las críticas lo llevaron a considerar el retiro: “Sí pensé en retirarme, dije: me olvido del arbitraje y me enfoco a otra cosa”. Sin embargo, contó con el apoyo de figuras como Antonio Marrufo y Aaron Padilla, quienes lo convencieron de seguir adelante.
García Orozco confesó que incluso su familia sufrió las consecuencias: su hijo menor llegó a tener problemas en la escuela debido al bullying que recibía tras la polémica final.
La jugada en cuestión ocurrió en tiempos extras, cuando Villaluz fue derribado dentro del área y salió en camilla con una conmoción. Sin sanción arbitral, el partido se definió en penales con triunfo para Toluca. Aquel momento cambió la carrera del joven atacante celeste y marcó profundamente al árbitro.
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