
Fue en mayo del 2003 cuando los Cementeros tuvieron cuatro compromisos en una semana (dos de ellos en días consecutivos), mismos que se dividieron entre las idas y vueltas de Cuartos de Final en Libertadores, así como en repechaje en Liga MX. Los primeros juegos tuvieron un resultado favorecedor para la Máquina, los últimos dos les costaron la continuidad.